martes, 17 de agosto de 2010

Monumentos y lugares de interés de Noreña

Si recorremos Noreña nos podemos encontrar una serie de lugares de interés turístico y cultural. Entre los más importantes se pueden visitar: el ayuntamiento, es un edificio de tipo renacentista construido en el lugar que ocupo, anteriormente, el círculo católico de obreros. Construido por Enrique Rodriguez Bustelo en el año 1940. El quiosco de la música, que es hoy una de las obras más antiguas de la arquitectura del hierro del concejo. Fué la antigua plaza mayor y sigue siendo el escenario de las actividades musicales de la villa. Construido por Arturo Bertrand Renard. El palácio del Rebollín, esta casa-palacio ha dado cobijo a importantes familias asturianas y en los tiempos de Carlos III al arzobispo de Sevilla. Se trata de una de las mejores construcciones palaciegas asturianas concebido en un espacio abierto. La torre del reloj, es el monumento más emblemático de la villa condal al ser tal visible. Tubo posiblemente funciones relacionadas con el poder municipal, es decir: posible lugar de reunión municipal, cárcel, cuadra o almacén, pero su función más importante fue la de controlar las horas de trabajos en los talleres de los zapateros. El palacio de Miraflores, está situado en el límite de la zona oriental de Noreña, fue construido entre finales del siglo XVI y principios del XVII sobre lo restos de un antiguo edificio y fundo por Gabriel Lorenzana, 1567. Actualmente es un centro de acogida de menores. La iglesia de Santa María de Noreña, fue levantada en el siglo XVI sobre los restos de un antiguo templo románico, en cuya capilla fue enterrado el obispo D. Diego Ramírez de Guzmán. Durante la Guerra Civil Española, fue destruida por un incendio y posteriormente restaurada por el arquitecto Enrique Rodríguez Bustelo, quien incorporo un nuevo pórtico, el baptisterio, el coro y la torre. La capilla del Ecce Homo, conocida en sus orígenes como Capilla de la Soledad, fue construida a mediados del siglo XVII por Lucas Muñiz. A consecuencia de un incendio provocado a principios del siglo XX fueron quemadas todas sus imágenes y parte del templo, motivo por el cual el obispo de Oviedo, Fray Ramón Martínez Vigil, donó la imagen del Ecco-Homo, por la que es reconocida hoy en día. El monumento al gochu, es una estatua de un cerdo a tamaño natural en bronce, sobre un pedestal, que trata de ensalzar la figura de este animal del que se come hasta los andares. La estatua fue inaugurada en septiembre de 2001

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